
La oda que surge en la aldea
es idea de ayer.
Ahora la heredan retoños
capaces de arder,
que asesinarán las paredes
inconscientes,
que incendiarán las redes
de sus mentes.
Pues la brisa escasea
y tiene prisa el vientre
del que el origen sea,
el Homo lo encuentre.
Labrando la obra negra de un brote
contra la máscara áspera y su sarnoso azote,
que escupe ceguera a cualquiera,en lo que esperan;
la venidera primavera en la madera de ésta era.
Metales en bruto van forjando una cadena,en los minutos,
de pena ajena en la cabeza de quien fuma abuso
y usa como pieza las manos con nudos.
Esa condena de luto las convierte en un número inerte;
la muerte de ser escudo y suerte.
Deber es hacer
un abrigo en la siembra,
de hebras que besan en trenzas
las manos cuando contentas piensan,
en remotas bonanzas
para alianzas
en estos tiempos
de desconfianza.
*la palabra no avanza
y ya la magia no alcanza...
De que sirve saber la verdad,
si para defenderla no hay voluntad.
Nos quedamos con lo que el cemento nos entrega
y consumimos cuentos por una vida ciega.
Tanto tiempo esperando algo que ilumine
segundos grises imprimen sellos para que no imagine;
no escale y aquí termine
degollando los sueños que hacen que hacia el futuro me incline
como con la savia dulce del primer intento.
Con el sencillo iris que recoge y exhala viento.
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